
Realizarse blanqueamientos dentales sin supervisión médica
puede provocar diversos efectos secundarios como alteración de la rugosidad de
la superficie del diente, hipersensibilidad dentaria, difusión hacia la lengua,
labios o mejillas así como ingestión accidental, afectación de estructura
dentaria, afectación del nervio del diente o lesiones en mucosas y encías,
señalan desde la COEM.
"A la hora de realizar un blanqueamiento lo primero que
se debe tener en cuenta es la utilización de agentes y técnicas capaces de
conservar la vitalidad de las piezas dentales. Llevar a cabo este proceso
utilizando productos inadecuados o en cantidades incorrectas puede acarrear
efectos secundarios importantes para los pacientes como problemas en sus encías
o sensibilidad dental", señala el doctor Ramón Soto-Yarritu, presidente
del COEM.
Así, antes de realizarse un blanqueamiento, es importante
que el odontólogo realice un diagnóstico previo. Después el paciente debe
someterse a determinados procesos para eliminar así una parte importante de
decoloraciones y placa bacteriana, y destruir en gran medida la necesidad de
concentración y tiempo de utilización de los productos blanqueadores.

Por lo tanto, desaconsejan el blanqueamiento si no existe un
diagnóstico previo en cuanto a etiología, estado general y bucal del paciente,
con una valoración apropiada por parte de un odontólogo sobre las posibles
indicaciones o contraindicaciones.
"Las complicaciones y efectos adversos suelen ir
directamente relacionados con el grado de concentración y tiempo de actuación
del mismo, y, sobre todo, por el estado previo de la boca, por eso siempre debe
valorarlo un dentista", inciden.